Corregir a las personas: 5 trucos para corregir sin ofender

Los secretos para corregir efectivamente y tener un impacto positivo en los demás.

Revisado por Lic. Jacqueline Sabaj, Psicóloga
Jacqueline Sabaj, Psicóloga

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Jacqueline Sabaj, Psicóloga

Jacqueline Sabaj es Licenciada en Psicología especializada en psicoterapia con orientación cognitivo-conductual.


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Personas hablando en el trabajo

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Estudiante avanzado de psicología. Apasionado del enfoque psicoanalítico.

¿Cuántas veces escuchaste a alguien decir algo equivocado y sentiste la necesidad inmediata de corregirlo? Si eres de los que a menudo corrigen a los demás, seguro pasaste por la situación incómoda de que el otro se ofenda.

Corregir un dato equivocado es una forma de compartir tus conocimientos y entablar una comunicación constructiva. Ambas partes pueden beneficiarse. Por otro lado, una corrección inoportuna puede resultar agresiva, presuntuosa o innecesaria.

A la hora de corregir es importante ser objetivo y respetuoso para no dañar la valoración del otro. El conocimiento propio y la confianza son pilares básicos de la autoestima.

¿Es bueno corregir a las personas?

Corregir a las personas es bueno cuando la corrección aporta conocimiento o marca un error importante. Antes de intervenir debemos considerar si los beneficios superan los posibles perjuicios.

Por ejemplo, no vale la pena interrumpir un discurso por una pequeña falla gramatical. La corrección podría perjudicar al hablante más que ofrecer un dato constructivo o útil.

Ten en cuenta que es posible que identifiques un problema en el discurso del otro donde lo hay. Asegúrate de cuestionar tu propio argumento antes de corregir al otro. Ponte en los zapatos de la persona a la que estás a punto de corregir y pregúntate si a ti te gustaría ser corregido en ese momento. 

La siguiente es una guía para corregir de manera eficaz y sin ofender.

Preguntas a considerar antes de corregir a alguien

Es importante discernir cuándo amerita corregir a otra persona. A veces es necesario notar un error pero también puede impedir la conversación. Antes de interrumpir al otro para corregirlo, considera las siguientes preguntas:

1. ¿Me consta que esta persona está equivocada?

A la hora de corregir al otro es importante estar seguros de que la información está errada y nuestro aporte es acertado. Suena más fácil de lo que en verdad es. Nuestra memoria puede jugarnos trucos o inspirar más confianza en el conocimiento propio del que este merece. 

A lo largo de nuestras vidas acumulamos cantidades enormes de información de múltiples fuentes por lo que antes de exponerlas con otro debemos recordar: ¿dónde aprendí este dato?, ¿cuánta validez tiene esta fuente? Y ¿me consta que yo estoy en lo correcto? Si las respuestas a estas preguntas son afirmativas entonces tendrás una mejor base para defender tus argumentos. 

Considera el nivel de conocimiento del tema de la persona a la que corriges. Un profesor experto en su campo tiene menos probabilidad de equivocarse que otro sujeto hablando de algo de lo que no es experto. Todo esto suena obvio, pero te sorprendería cuánta gente ignora las credenciales ajenas antes de hablar.

2. ¿Esta persona apreciará mi corrección? 

Hay más factores a considerar que solo los argumentos. Todos tenemos temas que nos afectan y las emociones entran en juego. Antes de corregir al otro considera si la crítica será apreciada o solo causará un conflicto innecesario.

Si el tema es sensible para la persona pero aún sientes que es necesario corregirlo, procura ser respetuoso. En estos casos es recomendable comenzar con un breve preámbulo, por ejemplo: “Se que este es un tema sensible pero simplemente quería notar que…”.

Intenta formar una idea del estado emocional del sujeto antes de corregirlo.

3. ¿Cómo aporta mi corrección al tema?

Recuerda cómo y cuándo aprendiste sobre el tema que vas a corregir. No es lo mismo usar información fresca de la que estamos seguros que una idea difusa que escuchamos hace años.

También puede ocurrir que no tengas un concepto tan claro como pensabas. Es fácil que al hablar te confundas o tropieces con tu propia información. Prepárate. Haz un mapa mental de la información que vas a usar y asegúrate de tenerla clara.

4. ¿Cuándo es el mejor momento para hablar?

Si una persona está hablando en público o frente a otros que le importan quizás sea mejor esperar hasta luego que terminen y buscar un lugar privado donde ofrecer tu corrección. Esto elimina el riesgo de avergonzar o poner al otro en una situación incómoda. 

Es necesario esperar a que la persona termine de elaborar un punto y jamás interrumpirlo en el medio de una oración. He visto varios casos donde la persona nota su propio error y se corrige por sí mismo.

Considera corregir a la persona a través de un mensaje o una llamada al día siguiente, luego de revisar tu propia información.


Cómo corregir de forma constructiva

Digamos que te encuentras en una conversación en la que la otra persona está equivocada. Repasas todas las preguntas anteriores y las respuestas son afirmativas:

  • Te consta que la persona está equivocada.
  • El otro apreciará tu corrección.
  • Tu corrección aportará al tema.
  • Es el mejor momento para realizar la corrección.

Si has repasado todos estos puntos, ya hiciste el 50% del trabajo. El otro 50% es comunicar la corrección de manera efectiva, sin ofender al otro.

Aquí van 5 consejos para corregir sin ofender:

1. Utiliza lenguaje asertivo 

La forma en la que hacemos nuestra corrección marcará como será interpretada por el receptor. Mantén un tono de voz firme y directo.

Si somos inseguros o nos comunicamos con un tono de voz bajo, la corrección no será convincente y corre el riesgo de no ser tomada en cuenta. Por el contrario, si hablamos agresivamente, arriesgamos ofender al sujeto antes de que siquiera considere nuestro argumento.

Al hacer nuestra corrección debemos hablar de forma clara y decisiva, haciéndonos entender pero manteniendo siempre el respeto hacia el otro y colocando el argumento primero. A esto se le llama lenguaje asertivo.

Relacionado: Comunicación Asertiva ¿Qué es y cómo desarrollarla?

2. Sé breve 

Una corrección no debe robar protagonismo al argumento principal que se está comunicando. Pese a que estas son necesarias para esclarecer algunos puntos confusos incorrectos, no deben descarrilar la conversación haciendo foco al error. Una buena corrección consta de dos partes claras y breves:

  1. Qué es lo incorrecto.
  2. Cuál es la información correcta.

No pierdas el tiempo explayándote en otros argumentos innecesarios. 

Una breve introducción puede ayudar en lugares públicos como una clase o una charla donde la gente no sabe quién eres. Por ejemplo “Buenas tardes. Mi nombre es Juan, creo que lo que acabas de decir es incorrecto porque…” . Esta introducción sirve como un preámbulo amigable y respetuoso. Al mismo tiempo es breve y ayuda a iniciar el diálogo. 

3. Evita ser autorefencial

Procura solo mencionar los datos relevantes a la conversación sin hacer alusión a ti mismo. Esto puede resultar competitivo y alargar la corrección innecesariamente. 

Puedes hablar sobre tu propia experiencia más adelante en la conversación. La corrección no necesita ser tu único aporte. Guarda comentarios autorreferenciales para el final y sepáralos de la corrección. 

Resumen

El centro de una corrección debe ser siempre la información en cuestión. No las personas. Si colocamos especial foco en nosotros mismos, convertimos la corrección en una competencia.

4. Respalda tu corrección con información objetiva

La información con la que respaldamos nuestro argumento no es tema menor. Probar que tu conocimiento es de carácter objetivo (un hecho o dato concreto, no una opinión) le da mayor credibilidad.

Cuando corregimos a otra persona en hechos concretos es importante no dar nuestra opinión personal al respecto. Pese a que las opiniones enriquecen una conversación, no son correcciones. Una corrección debe ante todo ser objetiva y las opiniones son subjetivas por definición.

Defiende tu corrección usando datos verificables como fechas, autores y artículos. 

5. No hagas juicios personales

Pese a que lo que se esté diciendo te moleste u ofenda, procura no hacer ataques o juicios personales. Esto puede rápidamente descarrilar en una discusión personal y subjetiva. Enfocándote en el argumento presentado los hechos relevantes a la conversación.

Esto no quiere decir que tus emociones no tengan lugar en el argumento, pero de mencionarlas intenta que no suenen prejuiciosas u ofensivas. Por ejemplo: “Lo que acabas de decir me duele” o “Eso que mencionas me resulta ofensivo debido a…”. Los juicios personales aumentan la probabilidad de iniciar una discusión que nada tiene que ver con el argumento inicial. 

Busca argumentos objetivos de por qué cierta persona te hace sentir así para poder mencionar el tema sin caer en un juicio personal. 

Preguntas relacionadas

¿Cómo ser firmes pero no agresivos?

A la hora de hablar es importante mantenernos firmes y hacer valer nuestros argumentos sin caer en la agresividad. No debes recurrir a insultos o ataques personales sobre las ideas del otro. Recuerda también mantener un tono de voz estable que no denote burla o enojo. 

¿Cómo levantar la voz en público? 

Muchas veces al hacer una pregunta en clase o en una reunión de trabajo se nos es difícil hacernos escuchar frente a un grupo grande de personas. Recuerda hablar de forma clara y a un volumen alto para que todos puedan escucharte. 

Es importante mantener la calma para hablar de forma estable y que todos puedan entender lo que estás diciendo. Si te sientes nervioso, recuerda respirar de forma profunda hasta nivelar tu ritmo cardíaco o practicar frente a un espejo cuando estés solo.

Ver Fuentes

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Fuentes

  1. Susan Krauss Whitbourne. What’s the Right Way to Correct Someone Who’s Wrong?. Psychology Today. 2020.
  2. Kat Boogaard. 6 Ways to Correct a Co-worker Without Coming Off as a Condescending Know-it-All. The Muse.

Por

Bruno Casanova es estudiante avanzado de Psicología en la Universidad de Psicología del Uruguay. Le interesa principalmente el enfoque psicoanalítico de la Psicología. Es un apasionado del cine y tiene experiencia como asistente de producción en películas.

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