Sociópata: Definición, diferencias con Psicópata, Test

Una en 25 personas podría sufrir de sociopatía. Pero, ¿Qué significa ser un sociópata?

Revisado por Lic. Jacqueline Sabaj, Psicóloga
Jacqueline Sabaj, Psicóloga

Revisado y aprobado por
Jacqueline Sabaj, Psicóloga

Jacqueline Sabaj es Licenciada en Psicología especializada en psicoterapia con orientación cognitivo-conductual.


Lea sobre nuestras normas editoriales.
|

Persona seria mirando fijo y consumiendo sustancias
/ Crédito... Foto por Sammy Williams.

Por

Licenciado en Psicología y Psicólogo General Sanitario

En muchas ocasiones, el cine y la literatura nos muestran una imagen del sociópata y del psicópata que se aleja de la realidad. De hecho, es posible que para ti estos términos sean sinónimos.

El término técnico para la sociopatía es “trastorno de personalidad antisocial”. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), se trata de “un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o en el principio de la adolescencia y continúa en la edad adulta”.

La sociopatía podría ser más común de lo que crees. Se estima que una de 25 personas es sociópata[1]. Esto significa que probablemente conozcas al menos a uno.

En este artículo analizaremos en detalle cómo definir a un sociópata, cómo identificarlos, qué los diferencia de los psicópatas, y te explicamos la mejor manera de tratar con ellos.

Definición

Se define la sociopatía como un trastorno de la personalidad que se caracteriza por una desviación social y conductual. Esta desviación implica una incapacidad para comportarse según los principios morales que rigen al resto de la sociedad. El término “sociopatía”, de hecho, nació para definir la psicopatía en términos puramente conductuales[2].

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5)[3], lo cataloga como trastorno de personalidad antisocial y, siguiendo esta línea de pensamiento, hace hincapié en la parte conductual, en cómo se comportan. Como podemos observar, las características de personalidad del sociópata no son esenciales para el diagnóstico, como sí lo serían en la psicopatía.

Al igual que ocurre con la psicopatía, no sienten remordimiento alguno por sus acciones y tienen grandes problemas para distinguir entre el bien y el mal, lo que los hace bastante incapaces de empatizar. Sin embargo, una diferencia notable con el psicópata es que sí pueden sentir dicha empatía hacia sus seres más cercanos.

Características

Aunque similar al psicópata, el sociópata presenta algunas características propias[5]:

  • Impulsividad desmedida. No piensan antes de actuar, hacen lo que les apetece en el momento.
  • Inestabilidad emocional. Alterarlos es mucho más sencillo, así como hacerlos enfadar.
  • Violencia. Al ser tan alterable y no pensar en las consecuencias, es más sencillo que usen la fuerza física para imponerse.
  • Son imprevisibles. La impulsividad hace que cambien rápidamente de ideas y no sabes a qué atenerte con ellos.
  • Nunca son culpables, aunque se demuestre lo contrario. Asegurarán que otro ha sido el causante de sus malas acciones, nunca dirán que el problema ha sido por su culpa.
  • Abuso de sustancias. Otra de las características de su impulsividad es la búsqueda de sensaciones, por lo que no es raro que abusen del alcohol o de otras sustancias.
  • Versatilidad delictiva. Suelen cometer crímenes de todo tipo, desde cleptomanía hasta ataques violentos.

La sociopatía: un cajón desastre

Es importante mencionar que con respecto a la sociopatía no hay una investigación tan exhaustiva como sí existe con la psicopatía. En la categoría “sociópata” entran personas a las que, en ocasiones, no se sabe muy bien cómo diagnosticar o para los que no se puede encontrar un término más apropiado o exacto. Presentan un cuadro muy similar al psicópata sin ser uno. En ellos, por ejemplo, resaltan los aspectos más relacionados con la violencia, pues son más comunes en este grupo que en el de los psicópatas. De ahí el peso que tiene el aspecto conductual en el sociópata[4].

Sociópata vs. Psicópata: ¿Cuál es la diferencia?

Al hablar sobre las diferencias entre psicópata y sociópata, una de las más destacadas es su origen. Mientras que la psicopatía tiene su origen muy ligado a la genética, el sociópata se irá gestando por las experiencias tempranas y moldeándose por su entorno. Situaciones como la desatención constante en las primeras etapas de la vida, o el maltrato, irán dando forma al sociópata. Se estima que es en torno a los 15 años cuando las conductas asociadas a la sociopatía empiezan a manifestarse.

Una diferencia notable es su capacidad para empatizar. Los sociópatas pueden desarrollar empatía hacia su círculo social más cercano, cosa que nunca ocurrirá en el caso de la psicopatía. Podríamos decir que la empatía de los sociópatas está “atrofiada”, sobre todo hacia personas que no le son cercanas, mientras que en el psicópata es inexistente.

Otro punto clave en el sociópata es su impulsividad. Los psicópatas, en este sentido, pueden postergar algo más la gratificación, por lo que, si van a cometer un delito, tienden a planearlo más. Como siempre, hay excepciones, como el caso de los psicópatas con el lóbulo frontal poco desarrollado[6], que sí serían más propensos a la impulsividad, aunque estos también tendrían asociados los rasgos de personalidad como la total falta de empatía. Esta impulsividad, a su vez, convierte al sociópata en una persona más violenta que el psicópata.

Relacionado con el anterior punto, un sociópata se dejará arrastrar más por las emociones del momento, como por ejemplo la ira. El psicópata, en cambio, podrá controlar sus emociones porque estas no tendrán ningún peso en él, pues no las siente con la misma intensidad que el resto de la población.

En la psicopatía no se da el fenómeno de la inestabilidad emocional, pues no hay emociones que desestabilizar.

El sociópata no se relaciona igual que el psicópata. Mientras que en la psicopatía encontramos un encanto y seducción iniciales, un sociópata tiene más problemas para relacionarse, pues no tienen las habilidades sociales del psicópata.

Relacionado: Perfil de un Psicópata Narcisista

Por último, probablemente la diferencia más importante. Es posible aplicar una terapia conductual al sociópata para que tenga un mejor manejo de la impulsividad y de la ira. Por regla general no son sujetos que suelan pedir ayuda, por lo que acudirán por orden judicial o por presentar cuadros de otros trastornos que nunca presentaría el psicópata, como la depresión.

PsicópataSociópata
No tienen empatíaEmpatía por las personas más allegadas
No son impulsivosSon muy impulsivos
Controlan sus emocionesEs fácil alterar su estado emocional
Origen genéticoOrigen debido al ambiente en que se crían
Habilidades sociales muy desarrolladasNo tienen habilidades sociales
No existe terapia efectivaPueden beneficiarse de la terapia
Tabla comparativa explicando las principales diferencias entre psicópata y sociópata.

Test de sociopatía: ¿Cómo saber si eres un sociópata?

Mucha gente piensa que no siente las emociones con la suficiente intensidad. Puede que este sea tu caso. Sin embargo, esto no significa que seas un sociópata. Existen otros trastornos, menos conocidos, que también incluyen estos síntomas. Por ejemplo, la alexitimia.

La alexitimia es incapacidad para identificar y diferenciar tus propias emociones, así como para expresarlas en función de cómo las estás sintiendo en ese momento. Visto desde fuera, puede parecer que la persona carece de emociones como ocurre con un psicópata, o como en una sociopatía muy desarrollada. Aunque a priori parecen dimensiones similares, no son parecidas ni comparables a nivel práctico. Una persona con alexitimia suele comportarse de forma lógica y práctica dado que no entienden sus emociones y estas no entran en sus razonamientos, lo cual es diferente a no experimentarlas.

Por otro lado, si fueras un sociópata o un psicópata, este hecho no te preocuparía en absoluto. No sería algo que te generase interés y probablemente no buscarías pruebas que lo confirmasen ni ayuda para tratarlo. Que estés interesado en realizar un test ya es indicativo de que hasta cierto punto estás libre de este trastorno. No obstante, existen rasgos de la personalidad del sociópata que sí podrías tener, sin significar necesariamente que seas una persona con este trastorno.

¿Cómo tratar con un sociópata?

Ahora que conoces las características que definen a un sociópata estarás más preparado para identificarlo. La clave es saber lidiar con él.

El primer y más evidente paso es marcar distancia con esta persona. En caso de haber iniciado una relación con un sociópata, es importante que sepas que no va a cambiar por voluntad propia. Aunque tu intención sea buena, son personas que necesitan un proceso terapéutico para cambiar su forma de actuar. El problema es que no acudirán voluntariamente a una consulta, estas visitas suelen estar motivadas por una orden judicial.

Personas de traje mirándose seriamente
/ Crédito… Foto por Roland Samuel

Si ves que una conversación escala y se empieza a elevar el tono, trata de no elevar el tuyo e incluso de bajarlo un poco si es posible. Habla pausadamente y no le des motivos para seguir discutiendo. Si la conversación sigue escalando y notas que se está poniendo más nervioso, lo mejor es que abandones la situación y retomes la conversación en otro momento más calmado.

Por otro lado, si trabajas con un sociópata las claves para tratar con él serán parecidas. Trata de no discutir con él. Si puedes reduce tus interacciones a mensajes de texto o llamadas cortas. No trates de confrontarlo por tu cuenta. Es habitual que el sociópata no cumpla las reglas, mostrará conductas delictivas en su puesto de trabajo y es probable que consuma alcohol o drogas durante la jornada laboral. En estos casos es mejor que traslades el problema a tus superiores y no entres en un conflicto directo con esta persona.

Tratamiento

La buena noticia es que estas características derivan de una inestabilidad emocional e impulsividad que sí son tratables. Al contrario que ocurre con los psicópatas, los sociópatas sí pueden beneficiarse de una terapia dirigida al control de la ira y de la impulsividad.

Si crees que algún familiar o amigo tiene sociopatía y te gustaría ayudarlo, lo mejor será convencerlo para ir a terapia. No te será sencillo, pero puedes destacar los aspectos más positivos y que la persona más valore. Por ejemplo, una buena manera de convencerlo es decir que la terapia puede ayudarle a dominar sus emociones. Así, cuando se encuentre en una situación tensa, no perderá lo nervios y podrá mantenerse frío para conseguir lo que quiera. Se trata de presentárselo de una manera atractiva y que a él le parezca útil a nivel práctico.

Ideas clave

  • Un sociópata es una persona que no se adapta a las normas sociales. Es altamente impulsivo e inestable a nivel emocional.
  • Se caracteriza por no tener habilidades sociales, por recurrir a la violencia y al consumo habitual de sustancias así como por no aceptar la responsabilidad de sus actos.
  • Se diferencia del psicópata en que pueden sentir empatía hacia las personas más cercanas, no tiene las habilidades sociales de los psicópatas y puede reconducirse su conducta mediante la terapia. Además, los sociópatas sienten las emociones con mayor intensidad que los psicópatas.
6 Fuentes

Mente revisa todas las fuentes para asegurar su alta calidad. Realizamos un fact-check de todos los artículos contra las últimas publicaciones científicas en la materia. Lea nuestro proceso editorial para saber más sobre los esfuerzos de Mente por producir contenido preciso y confiable.

Fuentes

  1. Stout, M. The sociopath next door: The ruthless versus the rest of us. Harmony/Rodale. Nueva York. 2006.
  2. Partridge, G. E. Current conceptions of psychopathic personality. he American Journal of Psychiatry, 10. 1930. 53–99. https://doi.org/10.1176/ajp.87.1.53.
  3. Magro, C. L., & Sánchez, J. I. R. Aproximación histórica al concepto de psicopatía. Psicopatología Clínica Legal y Forense, 5(1). 2005. 137-168.
  4. Víquez, C. M. Psicopatía versus sociopatía: superación de paradigma, estereotipos y costumbrismos.
  5. Robins, L.N. Deviant children grown up. A sociological and psychiatric study of sociopathic personality. Oxford, England: Williams y Wilkins. 1966.
  6. M.A. Alcázar-Córcoles, A. Verdejo-García, J.C. Bouso-Saiz. La neuropsicología forense ante el reto de la relación entre cognición y emoción en la psicopatía. Revista de Neurología, edición 47(11). diciembre de 2008.

Por

Psicólogo

Alejandro Pardo es licenciado en Psicología, Psicólogo General Sanitario y experto en intervención en crisis, emergencias y catástrofes. Su experiencia en el SAMUR, haciendo guardias como psicólogo de emergencias, le han permitido conocer y ayudar a gestionar situaciones de un alto impacto emocional. Siente pasión por los viajes y por las historias bien contadas.

Selección editorial

Ver más ›

Seleccionado por los editores de Mente.